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NUESTRA VISIÓN PARA ESTADOS UNIDOS

Beto Arranca Oficialmente Campaña Presidencial ante más de 6,000 Partidarios en El Paso

Beto dio inicio oficial a su campaña para la presidencia de los Estados Unidos esta mañana en un evento público que reunió a más de 6,000 de sus seguidores en su ciudad natal de El Paso. Durante su discurso, O’Rourke compartió una visión positiva y unificadora que busca superar las divisiones y fomentar la cooperación entre los estadounidenses de todos los rincones del país, para así poder luchar contra los retos más graves en la historia de esta nación. Sus observaciones se enfocaron en la imperiosa necesidad de hacerle frente a poderosos intereses especiales para así abordar los problemas que afectan al pueblo: la crisis del cambio climático; la necesidad de reformar el sistema de procuración de justicia; el contar con un sistema de atención médica que sea universal, garantizado, y de alta calidad; crear leyes migratorias que reflejen nuestros valores; y asegurar que nuestra economía trabaje para todos los estadounidenses.

Estamos muy agradecidos de contar hoy con la presencia de todos ustedes, y en especial con aquellos que viajaron hasta El Paso. Queríamos hacer este anuncio en El Paso porque aquí nací y crecí; porque Amy y yo estamos criando a nuestros hijos aquí; y más que nada, porque yo sé que esta ciudad representa todo lo mejor que nuestro país puede llegar a ser.

El Paso es como la Isla Ellis para el Continente Americano.

Por más de un siglo, en esta ciudad le hemos dado la bienvenida a múltiples generaciones, recién llegados del otro lado del Río Bravo — familias que han viajado cientos o incluso miles de millas, buscando en muchos casos huir de violencia brutal o de pobreza aplastante — con la intención de lograr un futuro mejor para ellos mismos y sus niños, pero también porque muchos de ellos respondieron al llamado a contribuir y ayudar a esta nación, a construir nuestra grandeza y compartir nuestro éxito.

Durante años, nuestra ciudad ha sido el hogar de líderes en las batallas por los derechos civiles y laborales — desde los mexicoamericanos que lideraron el Movimiento Chicano, y las mujeres que organizaron la Huelga de Farah, hasta los paseños afroamericanos como Lawrence Nixon y Thelma White que lograron el derecho al voto y garantizaron así que esta ciudad fuese una de las primeras en el sur que ilegalizara la segregación e integrara la educación pública.

Y esta ciudad se ha distinguido también en el servicio militar a nuestro país — desde Marcelino Serna en la Segunda Guerra Mundial, hasta los hermanos Bolaños en Vietnam, así como todos aquéllos cuyas vidas se encuentran en riesgo a medio mundo de distancia — todos nosotros aquí en casa, en El Paso, estamos pensando en ustedes justo en este momento.

Hoy, somos parte de la comunidad binacional más grande en el Hemisferio Occidental, y por más de dos décadas, una de las ciudades más seguras en los Estados Unidos — no a pesar de la presencia de inmigrantes y peticionarios de asilo, sino precisamente por tenerlos entre nosotros; porque hemos aprendido no a temer nuestras diferencias, sino a respetarlas e incluirlas; porque nuestra comunidad se enriquece debido a los múltiples lenguajes, las múltiples culturas, las múltiples tradiciones, y a una convicción fielmente estadounidense: que estamos, en palabras del Dr. King, “atrapados en una red ineludible de mutualidad, atados en una única prenda del destino”.

Esta comunidad me llena de inspiración y me ha dado cada oportunidad que yo he tenido en mi vida. Los increíbles profesores de la escuela pública en Mesita que creyeron en mí. La comunidad de pequeñas empresas que me dieron la oportunidad de trabajar para ellos cuando empezamos nuestra propia pequeña empresa hace veinte años — la gente con la que trabajé para generar empleos tanto de alto valor como de alta tecnología, en una ciudad que contaba con tanto talento, y que sólo buscaba la oportunidad de poder expresarse.

En el 2005 yo fui electo al concejo municipal de El Paso, no como demócrata o republicano, pero como un paseño con la intención de garantizarle una mejor oportunidad a todos. Unidos nos pusimos a trabajar para optimizar nuestro sistema de transporte, proteger nuestros espacios públicos, e invertir en la gente y sus vecindarios para ayudar a garantizar que cada uno de nosotros pudiera vivir para alcanzar su máximo potencial. Y nos metimos al ruedo para luchar por causas difíciles — como extender la cobertura médica a las parejas del mismo sexo de empleados del ayuntamiento — sin importarnos las posibles consecuencias políticas.

Cada semana yo programé encuentros ciudadanos. Siempre me presenté listo para darle la bienvenida a preguntas, críticas, nuevas ideas, y a maneras distintas de hacer las cosas. Cada una de esas reuniones, y cada una de las personas que nos acompañaron, me enseñaron a ser alguien más inclinado a rendir cuentas, a ser más comprensivo, a ser alguien que reflejase mejor a esta comunidad — ustedes me hicieron un mejor líder.

Y en el 2012 ustedes me dieron la oportunidad de servir a esta comunidad en el Congreso. Contra el sistema y contra todo pronóstico nos embarcamos en una campaña basada en la gente, tocando decenas de miles de puertas, escuchando y charlando sobre temas difíciles incluyendo el suicidio entre los veteranos, y acabar con la guerra contra las drogas.

Durante mi tiempo en el cargo, yo cumplí logrando la optimización del funcionamiento de nuestro centro de atención a veteranos en El Paso, logrando la expansión del acceso a la atención médica mental para veteranos a nivel nacional, logrando la protección de espacios públicos, y logrando mejoras en la seguridad, el comercio y el turismo en nuestra frontera con México. Le dimos apoyo a los miembros del servicio activo destacamentados en Fort Bliss, así como a sus familias. Ustedes me ayudaron a tener encuentros con colegas republicanos que querían trabajar en conjunto y con quienes podíamos lograr grandes cosas. Y lo hicimos.

Es ésta historia de El Paso la que conté por todo Texas, en todos nuestros 254 condados, durante la campaña para representar a este estado en el Senado de los Estados Unidos. Nuestra campaña se enfocó sólo en la gente, nada de PACs. No importa qué tan rojo o azul, qué tan urbano o rural; todos importamos, todos contamos. Y por eso me presenté en cada lugar con la fuerza de mis convicciones y con la intención de aprender de la gente a quien yo intenté servir.

Y aún cuando no ganamos en esa contienda, este estado y sus 38 votos del Colegio Electoral importan más que nunca. Tenemos nuestro lugar en la mesa. Y la gente de Texas, incluyendo a aquéllos aquí en El Paso lograron ese cambio, entre votantes, voluntarios, staff — incrementamos el voto de los jóvenes en 500%; logramos ganancias en distritos republicanos, independientes y tradicionales demócratas.

Un estado que se encontraba en el lugar número 50 de participación electoral debido a leyes draconianas de identificación electoral y de manipulación geográfica distrital pudo atravesar todas esas barreras y enviar nuevos integrantes al Congreso, nuevos integrantes a la legislatura estatal, y 17 mujeres afroamericanas a cargos judiciales en el condado de Harris, literalmente transformando el rostro de la procuración de justicia en nuestra ciudad más grande, y la ciudad más diversa en los Estados Unidos. Y logramos todo esto justamente en una plataforma progresista en la que nunca le negamos la participación a nadie, y en la que nunca dimos a nadie por hecho.

Y es hoy mismo que desde El Paso yo oficialmente doy inicio a esta campaña para servir a ustedes como el siguiente presidente de los Estados Unidos de América.

Esta es una campaña por Estados Unidos, por todos en los Estados Unidos.

Como muchos de ustedes, Amy y yo hemos decidido que en este momento de altos riesgos debemos entregarnos con todo. Y aunque significa pasar tiempo lejos de Ulysses y Molly y Henry, también sabemos que ellos igualmente dependen de que nosotros hagamos todo lo que podamos cuando aún nos queda tiempo para actuar. Este momento es nuestra prueba — las generaciones que prosigan a la nuestra, la gente del futuro, están contando en nosotros — y nosotros no podemos quedarnos de brazos cruzados.

Los retos que hoy enfrentamos son los más grandes de nuestras vidas. Millones sin atención médica; una economía que funciona excepcionalmente bien para unos cuantos y completamente falla para la mayoría; y la oportunidad de poder evadir las peores consecuencias del cambio climático se están desvaneciendo mientras seguimos sin actuar. Debemos superar estos retos, pero para poder lograrlo debemos primero preguntarnos cómo el país más rico y poderoso ha llegado a esta posición tan nociva.

SOBRE FINANZAS ELECTORALES

Durante mucho tiempo en nuestro país, los poderosos han mantenido su privilegio a expensas de los desfavorecidos. Ellos han utilizado el miedo y la división — enfocándose en las diferencias de raza o etnicidad, de geografía y de fé — para mantenernos separados, enojados, y asustados unos contra los otros.

Debido a este desenfreno, el dinero y la influencia han distorsionado las prioridades de este país y han distorsionado nuestra democracia. Esta presencia ha creado pesimismo, desconfianza y desconexión de parte de los estadounidenses, ya que ven a un gobierno esclavizado a los designios de aquellos que pueden pagar para tener los mejores accesos y los mejores resultados.

Una democracia vibrante — tanto en materia económica como política — es el único control ante la inercia del poder, ante la corrupción y el secuestro de nuestras instituciones, y es el único recurso para elevar las voces y las vidas de nuestros conciudadanos.

Sin embargo, cuando las defensas de nuestra democracia son manipuladas por aquellos en el poder — cuando los integrantes del Congreso deciden quiénes votarán por ellos, cuando la Suprema Corte dice que las corporaciones son personas y que el dinero es expresión, cuando los intereses especiales y los PACs pueden comprar elecciones y legislaciones, cuando los derechos del votante son esquivados — entonces corremos el riesgo de convertirnos en una democracia solamente por nombre, en la cual los ideales de nuestro país, en los que todos nacemos iguales y con los mismos derechos, son vistos como una mentira por quienes son partícipes de marcadas diferencias en la impartición de justicia, en la educación, en la salud, y en la verticalidad económica.

Estos retos y amenazas hacia nuestra democracia no pueden ser combatidos sólo con esfuerzos a medias, ni con un país a medias. Necesitamos que sea con todo nuestro esfuerzo, y necesitamos que sea con todos nosotros.

Las diferencias entre nosotros — dónde vivimos, a quién amamos, a qué ente le oramos, desde hace cuánto está nuestra familia en este país, qué color es nuestra piel, a cuál partido pertenecemos — no pueden definirnos ni dividirnos más. Antes que cualquier otra cosa, seamos primero estadounidenses y hagamos juntos la labor que este país demanda.

SOBRE ATENCIÓN MÉDICA

Si nosotros creemos en la necesidad de cuidados médicos universales, garantizados, y de alta calidad — porque ya conocemos las consecuencias que viven nuestros congéneres estadounidenses que viven sin ellos — entonces unámonos para crear una política que priorice la asequibilidad de los medicamentos, que reduzca los costos de las primas, y que garantice que en un país donde el proveedor más grande de servicios de salud mental es nuestro sistema penitenciario, un país donde tenemos una crisis en la que la mortalidad materna es tres veces mayor para las mujeres de color — que comprendamos que la atención médica universal significa que todos puedan recibir atención primaria de salud, así como de salud mental — y que la atención médica universal significa también que cada mujer esté a cargo de las decisiones que competen a su propio cuerpo.

Nosotros podemos darle a cada estadounidense y a cada negocio la opción de inscribirse en Medicare sin eliminar planes que a muchos estadounidenses les satisfacen para sus familias, ya que dichos planes funcionan para sus familias. Esto significa que cada uno de nosotros logremos tener la capacidad de poder pagar nuestras recetas médicas, de poder ver al doctor, de poder llevar a nuestros hijos a un terapeuta. Que un precio no excluya a nadie. Que a nadie se le niegue atención. Que nadie quede rezagado. La meta de la atención médica universal, garantizada y de alta calidad debe ser alcanzada lo más pronto y lo más eficazmente posible.

SOBRE EDUCACIÓN

Si aseguramos creer en una economía que funcione para todos, entonces invirtamos en un sistema educacional desde kínder hasta preparatoria que sea de nivel mundial y que garantice que le paguemos salarios dignos a nuestros educadores para que no tengan que trabajar en un segundo o tercer empleo.

Hagamos una realidad que nuestros jóvenes, tanto hombres como mujeres, se gradúen de la preparatoria listos para una carrera y listos para la universidad, con la habilidad de enfocarse en una educación universitaria que sea libre de deudas, o en un empleo que les ofrezca un propósito real y un pago justo.

SOBRE SINDICATOS

Hagamos que nuestros sindicatos se fortalezcan y garanticen una senda hacia las certificaciones y las profesiones. Garanticemos que un empleo sea suficiente, pagándole a cada trabajador estadounidense un verdadero salario digno.

Hagamos alianzas con comunidades rurales en infraestructura, escuelas, hospitales, y en internet de banda ancha.

Garanticemos que los agricultores puedan lograr ganancias a la vez que cultivan la comida y las fibras que alimentan y visten no sólo a este país, sino también a gran parte del mundo.

Garanticemos que cuenten con acceso a tecnologías y mercados que resuelvan el cambio climático y al mismo tiempo sean una robusta fuente de ingresos.

SOBRE IGUALDAD

Hagamos que en nuestra sociedad todos puedan lograr el éxito, sin importar su dinámica familiar, su género, su orientación sexual, o su raza. Vacaciones familiares pagadas. Pago igual para la mujer. Eliminar la discriminación en el entorno laboral, e incrementar el acceso a capital para comunidades que han sido excluidas sistemáticamente del acceso a la inversión, al préstamo hipotecario, y la formación de riqueza por generaciones.

SOBRE REFORMA AL SISTEMA PENAL

Si realmente creemos en una profunda reforma a nuestro sistema de procuración de justicia, debemos hacerle frente a la realidad de que contamos con la población encarcelada más grande del planeta — la cual está compuesta mayormente por personas de color — y no nada más debemos acabar con la prohibición de la marihuana, o instituir la eliminación de antecedentes penales de aquellos que fueron arrestados por la simple posesión de una sustancia que es legal en la mayor parte del país — vayamos aún más allá y eliminemos el sistema de fianzas en efectivo, las prisiones con fines de lucro, y la guerra contra las drogas; enfrentemos el crudo legado de la esclavitud, la marginación y la opresión, de cómo muchísimas personas han sido criminalizadas y suprimidas debido a su raza o su etnicidad. Sólo esa verdad podrá permitirnos darle inicio a la reparación de los daños sufridos, y prevenir que aquellas mismas injusticias vuelvan a ocurrir.

SOBRE INMIGRACIÓN

Si realmente creemos que el éxito de este país está basado en el hecho de que los inmigrantes y los peticionarios de asilo de todo el mundo han podido encontrar su hogar aquí, entonces liberemos por siempre a los Dreamers y acabemos con cualquier posible miedo a la deportación convirtiéndolos en ciudadanos estadounidenses. Ayudemos asimismo a que millones de nuestros compatriotas salgan de las sombras y se encaminen hacia una senda que les permita contribuir aún más al éxito de nuestra nación.

Honremos no solamente nuestras leyes de asilo, negándonos a apartar más niños de los brazos de sus padres durante el punto más vulnerable y desesperante de sus vidas, pero también garanticemos que todas las familias anteriormente separadas sean reunificadas. Reconozcamos que cada hombre, cada mujer, y cada niño en detención — incluyendo a aquellos encerrados tras bardas y alambres de púas bajo los puentes internacionales que nos conectan con México — son seres humanos como nosotros, y merecen ser tratados con todos los derechos que cada humano merece.

SOBRE SEGURIDAD NACIONAL

Garanticemos nuestra seguridad sin necesidad de muros y de militarización, sino con inversión en nuestros puertos de entrada donde la gran mayoría de todo y de todos los que llegan a nuestro país cruzan por primera vez, apoyando a los hombres y mujeres de la patrulla fronteriza y tratándonos unos a otros — sin importar nuestro estatus o cuántas generaciones, o cuántos días, hemos estado en este país — con dignidad y con respeto.

Y si de verdad nos importa la seguridad, entonces hagamos que este país de inmigrantes — tanto republicanos, así como independientes, y demócratas — re-escriban nuestras leyes migratorias en nuestra imagen y semejanza, basándonos en nuestras experiencias, y en las mejores tradiciones de esta gran nación.

SOBRE VETERANOS

Si agradecemos en verdad el servicio de los veteranos que han luchado en las guerras de este país — desde los que volvieron de Vietnam a un país que no los comprendió ni les agradeció por su servicio, o quienes están retornando de las guerras que llevan 27 años en Irak, 17 en Afganistán — entonces garanticemos no sólo que cumpliremos cada una de nuestras obligaciones hacia ellos — que su PTSD reciba tratamiento, que haya un techo sobre la cabeza de cada veterano sin hogar, que se invierta en el tratamiento y en las condiciones que son propias del combate y del servicio armado — garanticemos también entonces que, antes de enfrascarnos en un nuevo conflicto, agotemos cada posible alternativa pacífica y que demos fin a las guerras que carezcan de definición de victoria o de una estrategia hacia la misma, para lograr que estos integrantes del servicio militar vuelvan a casa, a sus familias, a sus comunidades.

SOBRE CAMBIO CLIMÁTICO

Si comprendemos que el cambio climático es real y que ha sido causado por nuestros propios excesos y nuestra inacción, que las inundaciones, los incendios y las sequías que hoy vivimos sólo empeorarán aún más si este planeta se calienta 1 grado Centígrado más, entonces trabajemos para organizar a nuestro país en torno a un esfuerzo histórico para liberar a esta economía de su actual dependencia a emisiones de gases de invernadero, invertir en las tecnologías y en los empleos en fuentes de energía renovable que logren acelerar esta transición, y recuperar nuestro lugar en el liderazgo mundial antes de que sea demasiado tarde.

De la misma forma en la que fuimos capaces de combatir la amenaza de la Alemania Nazi hace casi 80 años y al mismo tiempo logramos elevar a millones de estadounidenses hacia la clase media, ahora tenemos la oportunidad de combatir una amenaza existencial a nuestro planeta garantizando que nuestra política de salud pública, nuestra política económica, y el motor de un capitalismo más concientizado sean puestos a trabajar en pos de nuestra habilidad para enfrentar este reto.

Es sumamente importante que este trabajo garantice que todo estadounidense se beneficie, incluyendo a nuestras comunidades marginadas y minoritarias, las cuales constantemente han sido las primeras en sufrir las brutales consecuencias del cambio climático.

SOBRE POLÍTICA EXTERIOR

En lo que respecta al liderazgo internacional — la administración actual, que se ha encargado de ofender a nuestros verdaderos amigos y a desdeñar alianzas que fueron forjadas a través del sacrificio mutuo durante generaciones previas a la nuestra, dilapidando la reputación que nuestro país forjó durante casi 80 años, debe ser reemplazada por una administración que refuerce nuestras relaciones históricas, que gane a pulso el respeto del mundo no sólo en cómo tratamos a la gente en otros países sino también en cómo tratamos a la gente dentro de nuestro país, y que logre unificar al mundo entero alrededor de problemas que hoy parecen insolubles — desde el fortalecimiento de los tratados de París para lograr acciones aún más audaces contra el cambio climático, hasta la consumación del desarmamento nuclear, así como el darle fin a nuestras guerras y encontrar senderos de paz y diplomacia hacia el futuro.

Debemos enfocarnos en este hemisferio y nuevamente hacerlo un punto central en la política exterior de nuestro país — y podemos enfrentar los problemas de América Central en nuestra frontera o ayudar a que los pueblos centroamericanos puedan enfrentarlos allá mismo en casa. Este país puede una vez más tomar su lugar como la nación indispensable, haciendo lo que ningún otro país puede, tanto por nosotros como por el resto del mundo.

SOBRE DEMOCRACIA

Pero si queremos lograr cualquiera de estas cosas — lleguemos al acuerdo de que nuestro éxito como país está basado en el éxito de esta democracia, el mecanismo clave que fue creado para enaltecer el poder del pueblo.

Cada ciudadano debe tener la oportunidad de emitir su voto, de saber que su voz es escuchada. Debemos promulgar una nueva ley sobre los derechos del votante, debemos erradicar por siempre la presencia del dinero en nuestra política, acabar con la manipulación geográfica de los distritos, y promulgar el empadronamiento de votantes el mismo día de las elecciones en cada parte del país.

SOBRE DESIGUALDAD DE INGRESOS

Reconozcamos también que cualquier esperanza de lograr una democracia política completa debe tener como premisa la incansable persecución de la democracia económica.

Cada niño y cada niña merece el derecho de poder apreciar que un futuro existe para él o ella en este país; sin ello no existe el futuro para nosotros como democracia.

La concentración sin precedentes de riqueza, de poder y de privilegios en los Estados Unidos debe ser desintegrada. La oportunidad debe ser compartida por completo entre todos.

Si queremos enfrentar los retos de cuidado de salud para todos; de la reforma migratoria; del cambio climático — necesitamos una democracia en la que cada persona pueda votar y ofrecer su voz. Pero también necesitamos una economía donde todos puedan participar, y tener un prospecto de éxito independiente de su género, de su raza, de cuántas generaciones su familia tiene dentro de los Estados Unidos. El éxito de este país depende del éxito de cada persona en este país.

Nosotros no seremos definidos por nuestros temores ni por la insignificancia de nuestras diferencias; al contrario, seremos reconocidos por nuestras ambiciones, por nuestras aspiraciones y por la entereza, la creatividad, el servicio y el sacrificio con los cuales lograremos cada meta.

Nuestra capacidad para poder realizar una campaña de esta forma — una campaña del pueblo y para el pueblo — sin PACs, sin corporaciones — gente de cada estado y cada territorio — nos logrará unir no sólo para la victoria en el proceso de nominación, no sólo en vencer al presidente Trump, sino también para garantizar que tenemos el poder de la gente, de todo un movimiento, para enfrentar y solucionar las prioridades de nuestro país.

Es un honor iniciar esta campaña para servirles como presidente de los Estados Unidos; y le agradezco a cada uno de ustedes por unirse a esta campaña y comprometerse al servicio de esta gran nación.

Juntos podemos cumplir la promesa de los Estados Unidos, hacia nosotros mismos, hacia los que nos rodean, y hacia cada generación que venga después de nosotros.

Gracias y que Dios bendiga a Estados Unidos.

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Los retos que estamos enfrentando son los más grandes de nuestra historia. Sólo podremos confrontarlos si construimos un movimiento que nos incluya a todos.

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